En el marco de la propuesta realizada la semana pasada por la Unión Industrial Argentina (UIA), Hernán Kogan, Director of client Service de la empresa de servicios financieros TMF Group Argentina, analizó las implicancias para la empresas, tanto locales como extranjeras. 

La Unión Industrial había solicitado que se establezca un “código fiscal unificado”, que permita la adhesión de provincias y municipalidades, unificando o eliminando los regímenes de recaudación y devolución de los stocks de saldos a favor. Asimismo, propuso la eliminación de “distorsiones a la exportación e importación”, junto con el restablecimiento de beneficios para economías regionales y la devolución de dos puntos porcentuales del IVA mediante el uso de medios bancarios, modificando la Ley de Procedimiento Tributario y el Régimen Penal Tributario, entre otros puntos.

Para Kogan, la muy alta carga fiscal en Argentina resulta una traba importante a la inversión y con ello, al desarrollo económico y la situación se agrava más al continuar sin lograr un camino claro con definiciones a corto, mediano y largo plazo que excedan al gobierno de turno y que permitan un grado racional de certidumbre para los actores económicos. Si las empresas argentinas compitieran sólo entre ellas, estarían en igualdad de condiciones, sin embargo, al estar ante un escenario global, el costo argentino deja a muchas de nuestras compañías en una notable inferioridad de condiciones.

Al respecto, continúa Kogan: “Veo atractivas las iniciativas sobre política monetaria, cambiaria y fiscal propuestas por la UIA, dirigidas, entre otras cuestiones, a promover la estabilidad macroeconómica y el desarrollo industrial, normalizar el acceso al financiamiento productivo, alentar las exportaciones, fortalecer el mercado interno y crear empleo calificado”. Y finaliza: “Coincido en que la viabilidad de las iniciativas requerirá el involucramiento de los sindicatos y de toda la cadena de producción”.

Acerca de las implicancias de esta reforma para las empresas nacionales, se refirió al escenario en el que el mercado doméstico está deprimido, con fuerte presión fiscal, alta inflación y falta de crédito, en el que la situación de muchas empresas nacionales se vuelve crítica: “Sucede que la filial argentina de algunos grupos internacionales con mirada a largo plazo podría conseguir asistencia financiera de sus casas matrices. Por el contrario, las empresas de capitales argentinos no cuentan con esa posibilidad, y disponen de un tiempo más acotado para salir con éxito de la crisis”.

En este sentido, Hernán Kogan indicó que “el contexto requiere la reacción urgentemente consensuada de gobernantes, representantes sindicales y directivos empresariales”. “El Estado debe apostar a una reforma tributaria sólida a todo nivel enfocada en fomentar las inversiones, y en reducir progresiva y sinceramente en costo fiscal para las empresas en general, y para las PYMI y PyME en particular, con especial cuidado hacia las economías regionales”, explicó.

Respecto del Gobierno destacó que “debe recuperar la confianza nacional e internacional, trabajando fuertemente en políticas enfocadas en la sustentabilidad fiscal y de la deuda pública, asuntos que también aborda la propuesta de la UIA”.

Consultado acerca de las empresas internacionales y cuáles serían las implicancias de esta reforma para ellas, la respuesta de Kogan fue contundente; “No hay duda de que las iniciativas que propone la UIA en lo referente a lograr previsibilidad razonable en el tipo de cambio, al financiamiento productivo dirigido a la creación de valor, a la promoción de exportaciones argentinas, a una mejor integración de nuestras vías de transporte y logística, al acceso de fuentes de energía eficientes al incremento de la productividad y a la modernización de las relaciones laborales, entre otras, podrán convertirse en muy buenas noticias para las compañías internacionales, así como para las empresas nacionales; todas exigen medidas centradas en la reducción de costos y en la mejora de la competitividad”.

En su opinión, “al margen de la reducción de costos y la mejora en la productividad, el inversor genuino no dejará de ver nuestro comportamiento frente a los compromisos asumidos”, por lo que de esta manera se podrían fomentar y acercar inversiones, “así como la sustentabilidad fiscal de nuestra economía, consistencia en nuestras acciones y un sistema que denote clara seguridad jurídica”, harían de Argentina un país más atractivo para los inversores. “La recuperación de la confianza resulta mandatorio a estos efectos”, finalizó.
 

Fuente: Telam