«Fueron tres años muy dolorosos, nos revictivizamos y angustiamos mucha veces durante el desarrollo del juicio», aseveró Erica, hermana de una de las víctimas, denunciante, y representante del Colectivo por la restitución de derechos a sobrevivientes del Instituto Próvolo, en el contexto del primer juicio por abusos que se lleva adelante en Mendoza y que ingresó a su etapa de alegatos.

Sobre el pedido de condena de la fiscalía y la querella, que solicitaron la máxima pena, Érica contó sus sensaciones: «Íbamos por la máxima condena, para que tenga firmeza y contundencia para que no vuelva a pasar, para que siente precedentes y se contemple en la elevación a juicio en las otras dos causas».

Las otras dos a las que hizo referencia son la que tiene imputada a la monja Kosaka Kumiko y, por otro, a la ex directora Graciela Pascual y la religiosa Asunción Martínez.

En los respectivos alegatos, la fiscalía solicitó 45 años de prisión para los ex curas Horacio Corbacho y Nicola Corradi, y 22 años y medio para ex empleado Armando Gómez; en tanto la querella pidió para el primero una pena de 50 años y para los últimos dos, 15.

Érica agregó que “en el trasfondo del juicio vemos que hay una sociedad desigual, una restitución de derecho en el marco del desafío y se pidieron lenguaje de señas en las escuelas, becas para los chicos y condiciones básicas para que tengan un futuro académico y laboral como cualquier persona”.

Fuente: Telam