trailer

«La hermandad», ópera prima de Martín Falci que se estrena este jueves, se sumerge en forma de documental en el masivo campamento anual del colegio tucumano Gymnasium, un evento de relevancia para la provincia dentro de una institución que cobijó a importantes personalidades provinciales.

«El hecho de ser un universo puramente masculino provocaba una permanente e inconsciente puesta a prueba de la hombría. Por lo que existía la ternura más pura, con una violencia naturalizada permanente. Esta dicotomía es lo que más me interesaba, me generaba muchas preguntas y no tenía todas las respuestas», comentó a Télam el director, quien también es ex alumno.

Falci vivió en carne propia todas las etapas en el campamento de este exclusivo colegio dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán, por el cual pasaron Gerardo Vallejo, Miguel Angel Estrella, Alberto García Ferrer y Alejandro Ross, entre otros, por lo que sabe muy lo que es ingresar a ese mundo con la inocencia de los 10 años hasta ser el responsable del evento con 18.

«A medida que pasaban los años la experiencia me parecía más impresionante, casi 500 estudiantes convivíamos en la naturaleza, nos repartíamos tareas y nos acompañábamos», sostuvo el director, que contó con la autorización de la institución y de los padres para poder filmar a cientos de menores de edad, lo cual es un desafío no sólo en la previa, sino también con el resultado final de la cinta.

Falci explicó que al colegio mucho no le gustó la película porque mostró intimidades hasta el momento desconocidas, pero los padres y los alumnos quedaron fascinados, aunque aclaró que la producción intenta romper las fronteras provinciales para ser captada por un público masivo.

T: ¿Por qué se centró la historia en los más chicos y, en especial, en tres de ellos?
MF: Porque esos niños que ingresan al colegio iban a ver y vivir el campamento por primera vez, al igual que el espectador, que ve ese universo desconocido por primera vez, coincidía el punto de vista. Si bien hay cerca de 500 alumnos, los de 10 reflejan la auténtica sorpresa de lo desconocido, la ansiedad, alegría, temor, incomodidad y emoción con total verdad. Y para el público en general pensé que sería más fácil empatizar con un niño. En el visionado general uno recuerda de 3 a 5 rostros, pero fueron seleccionados 10 perfiles en total para conformar una carpa, y desde esa carpa ‘particular’ elegí representar lo ‘general’ del campamento.

T: Que en el colegio sean todos hombres, ¿no es un poco conservador teniendo en cuenta los tiempos que corren?
MF: Ya no es todo de hombres. Este fue el último campamento de varones solos. Y filmar este hecho fue inesperado, ya que semanas antes del rodaje anunciaron que al año siguiente ingresarían mujeres. Ahora se viene otro colegio, otro campamento, no sé cómo será, pero sin dudas más amplio, tolerante, diverso, abarcativo, real. Justo. En sintonía con la sociedad. El colegio nació como una «escuela experimental de varones» y se mantuvo así durante 70 años. Pero ya cambió. O está empezando a cambiar. Ya es un hecho.

T: ¿Cómo fue el rodaje?
MF: Épico. Agotador, intenso, hermoso. Fue humano. Significó mucha entrega personal, para vincularme desde la total confianza con los chicos. Necesitaba generar una pequeña hermandad con ellos. Fue fundamental que seamos todos hombres para pasar desapercibidos y que sea más fácil invisibilizarnos en la comunidad sólo de varones. Justamente esa masculinidad al palo era lo que buscaba retratar fielmente. Estuvimos alejados de la ciudad y de la señal por dos semanas. Pero esta «hermandad» y este ambiente lúdico ayudaron a evitar problemas de todo tipo.

Fuente: Telam